Toda saga tiene un comienzo.
Toda historia, un inicio.
Y el de esta historia en particular, fué hace mucho tiempo...


...en sus inicios, EL GUARDIÁN DE LAS ARCAS fué una historia nacida como una novela de fantasía. Más bien como varias, pues la novelización de esta historia, llevaría a la publicación de varios tomos. Así de ambiciosa fué engendrada. Demasiado grande para un joven tan inmaduro como lo era por aquél entonces. Sin embargo, el paso de los años y mi obcecación por el mundo ilustrado me llevaron, tiempo después, a rediseñarla como una novela gráfica. Un cómic. Un tebeo, pese a mi particular desencanto por el mundo de fantasía en este formato. Y así nació este cómic fantástico, y así fué presentado antaño, a distintas editoriales que manejan tales intereses.
Fué rechazada, a nivel gráfico. La historia gustó tanto a unos como a otros, mucho. Pero era mi particular manera de entender la ilustración, mas bien mi falta de ella, la que hacía inviable cualquier tipo de proyecto sobre esta obra, o cualquier otra. De este modo, permaneció dormida durante, como el resto, largo tiempo.
Hasta ahora, en la que definitivamente ha decidido despertar.

EL GUARDIÁN DE LAS ARCAS

Todo comenzaba de esta manera, con esta inocente representación.
En ella, emulando las ilustraciones más clásicas del género, aparecen los protagonistas de esta ambiciosa saga, unidos frente al peligro oculto entre las sombras, siempre con la mirada prendada en el lejano horizonte, donde les aguarda un destino que espera en silencio y soledad. La Ciudad Imperecedera.
El viejo cuentacuentos, tejedor de historias e inventor de fábulas, ciego desde los días de su mismo nacimiento, que nunca conoció nombre y nunca quiso poseerlo, sigue los pasos que le son marcados por su sagaz lazarillo y buen pupilo, el joven Devidain. Tras ellos, siguiendo el camino que marcan las Calzadas Blancas, le acompañan la hermosa Ïsallvan, devota servidora de las voluntades de la Gran Matriarca y Llaren, al que llaman PiernaDeRoble, oscuro tullido habitante de callejuelas en las que la vida de un hombre, alcanza menos valor que el de una moneda. Y nunca demasiado alejado, ni demasiado cerca, les sigue Colcorrán, el herrero de Mirtain, siempre al cuidado de su enfermiza pequeña, Dasirae.
Estos personajes, siguen siendo años después, los mismos que antaño fueron, sin embargo, su aspecto es algo diferente al de estas versiones tan envejecidas.
El cuentacuentos y su pupilo, Devidain
Colcorrán, el herrero y Dasirae, su hija
Llaren PiernaDeRoble
ÏsallvanPuede que a simple vista, estos personajes puedan resultar demasiado vulgares, más de lo mismo, lo de todos los dias, lo de siempre, y sin ser este un pensamiento erroneo, tampoco es del todo acertado. Estos personajes fueron creados a la imagen de todos y cada uno de los clásicos arquetipos de fantasía, porque así estaba ideado desde un principio ya que a mi entender, y no nos engañemos, cualquier amante de la fantasía, pese a haber leído incontables historias sobre magos y caballeros, sigue queriendo leer más historias de magos y espadachines, porque es lo que nos gusta. Lo que nos inspira. Lo que nos encanta. No tiene ningún misterio. Siempre habrá historias sobre dragones, y siempre seguiremos leyendo historias sobre dragones...porque adoramos leer historias sobre dragones.
Pero, claro está, y aunque su aspecto difiera de lo que es la quintaesencia de la innovación...estos personajes, son realmente diferentes.


...y muy pronto seréis testigo de su grandeza, puesto que próximamente serán presentados como merecen, con el aspecto que han adquirido en esta nueva encarnación de EL GUARDIÁN DE LAS ARCAS, a todo color, y con sendas descripciones de sus talentos y miserias. Sed pacientes. Pero no sólo ellos serán presentados, sino que también os mostraré todo cuanto pueda concernir a esta historia que debáis conocer, o merezca ser conocido, antes de que todo dé comienzo.

....el mundo donde se desarrolla la historia....

....sus gentes....


....sus pueblos....

....las criaturas que lo habitan....



....y por supuesto, el pilar más importante de esta obra, aquella cuyo destino marca los pasos de esta obra, sanadora de todo mal, engendradora de bienes y vida plena; deseada, temida y venerada por todos los hombres....


El Arca de la Eternidad.